viernes, 21 de julio de 2017

Parashá Matot - Mase (Bamidbar 30:2 -36:13)

Toda promesa hecha a D-s creaba una obligación,  positiva, (por ejemplo, una contribución voluntaria al Mishcán - tabernáculo), otra negativa (abstenerse de ciertas actividades). Sin embargo, esta regla general era restringida en los casos de una promesa hecha por una mujer bajo la jurisdicción del padre o el esposo. Así, una mujer joven y soltera que vivía en la casa del padre, o una mujer que estaba a punto de casarse o que ya lo había hecho, no estaba obligada a cumplir su promesa si el padre o el esposo (según fuera el caso), la desaprobaba. Esta desaprobación debía ser expresada el mismo día en que se había enterado de la promesa, o de otro modo cargaría con la culpa por su incumplimiento. Las promesas de una viuda o divorciada creaban una obligación.
El ataque a los midianitas fue llevado a cabo por doce mil guerreros israelitas, mil por cada tribu. Iban acompañados por Pinjás, quien llevó consigo las vasijas sagradas y las trompetas para llamar a la batalla. Durante la guerra fue matado todo midianita varón, incluso los cinco reyes de Midián y Bilam Ben Beor. Los vencedores tomaron a las mujeres, los niños, el ganado y otras posesiones de los midianitas como botín. Sin embargo, Moshé los amonestó por haber dejado con vida a las mujeres, que habían sido la causa de la plaga sobre los b´nei Israel. Los soldados, habiéndose tornado impuros por su contacto con los muertos, recibieron orden de permanecer fuera del campamento durante siete días a fin de someterse a la ceremonia de purificación. Todas sus vestimentas y utensilios fueron limpiados de acuerdo con las reglas establecidas por Elazar, el Cohén Gadol (sumo sacerdote), que las había aprendido de Moshé. El botín fue dividido luego en partes iguales entre los que habían ido a la guerra, por un lado, y los restantes por el otro. Los soldados aportaron un quingentésimo de su botín para los cohanim, mientras que los no combatientes dieron un quincuagésimo de su parte a los leviím. Los guerreros que regresaban, agradecidos por no haber caído en la batalla, hicieron una ofrenda voluntaria al Mishcán, consistente en ornamentos de oro de los cuales se habían apoderado.
Las tribus de Reuvén y Gad poseían grandes rebaños de ganado y pidieron permiso para establecerse en la tierra de pasturas de Guilad, al este del Jordán. Al principio Moshé desaprobó este plan. El temía que si estas dos tribus quedaban atrás durante la conquista de Canaán, las otras tribus podrían desanimarse. Sin embargo, cuando los reuvenitas y gaditas explicaron que tenían la intención de cruzar el Jordán y luchar junto con sus compañeros judíos mientras sus familias permanecían en Guilad, Moshé cambió de opinión y encargó a Iehoshúa que se asegurara de que esa promesa fuera cumplida. De otro modo, estas tribus perderían el derecho a todo reclamo sobre su asentamiento en Guilad.
Resumen de la Parashá Maséi
Moshé registró el itinerario de los b´nei Israel a través del desierto desde el momento en que abandonaron Egipto hasta su llegada a las llanuras de Moav. En total, los israelitas habían acampado en cuarenta y dos lugares distintos durante sus cuarenta años de deambular.
Después de haber expulsado a los habitantes de Canaán, el pueblo recibió la orden de destruir todo vestigio de idolatría en ese territorio. La tierra sería distribuida por lotes den proporción a la cantidad de miembros de cada tribu. Fueron designados diez dirigentes, uno para cada una de las tribus respectivas. A ellos, juntamente con Iehoshúa y Elazar, el Cohén Gadol, se les confió la adjudicación equitativa de la tierra. Los leviím no recibieron ningún territorio. En lugar de ello se les otorgaron cuarenta y ocho ciudades a ambos lados del Jordán.
Seis de ellas, tres a cada lado de este río, fueron instituidas como arei miklat ("ciudades de refugio"), además de las otras cuarenta y dos menores. Ellas servirían de asilo para cualquier persona que hubiera matado a otra accidentalmente, permitiéndole escapar a la acción vengadora de los parientes del muerto. Luego de un asesinato accidental, el que lo hubiera perpetrado podía huir a esas ciudades de refugio, donde sería llevado ante un tribunal. Si los jueces decidían que se trataba de un caso de asesinato intencional, la persona sería entregada al vengador de la víctima (un pariente cercano). Por otra parte, cualquiera que cometiese un asesinato premeditado sería ejecutado. Asimismo, si el crimen no había sido premeditado y no tenía intención maligna, el que lo hubiera perpetrado tendría que permanecer en la ciudad de refugio hasta la muerte del Cohén Gadol. Incluso un asesinato intencional no podía ser condenado a muerte amenos que hubiera dos testigos que incriminaran al asesino. La sentencia de muerte por asesinato premeditado no podía ser conmutada por medio del pago de dinero, ni tampoco podía el asesino por accidente librarse del exilio en la ciudad de refugio con ese subterfugio.
Los dirigentes de la familia de Guilad, de la tribu de Menashé, plantearon el problema de la tierra heredada por hijas, tales como las de Tz´lofjad. Si estas hijas se casaban con miembros de otras tribus, sus propiedades se perderían para su tribu original y pasarían a las nuevas. Esto conduciría a la reducción de las posesiones de la tribu a la que perteneciesen las mujeres. El problema fue resuelto con la decisión de que en tales casos, la heredera debían casarse con un miembro de la tribu de su padre. Esto es lo que ocurrió, de hecho, en el caso de las hijas de Tz´lofjad, que se casaron con sus propios primos, pero esta norma se aplica solamente a aquella generación.
Lilmod ULelamed


 GALEGO


Toda promesa feita a D-s creaba unha obrigación, positiva, (por exemplo, unha contribución voluntaria ao Mishcán - tabernáculo), outra negativa (absterse de certas actividades). Con todo, esta regra xeral era restrinxida nos casos dunha promesa feita por unha muller baixo a xurisdición do pai ou o esposo. Así, unha muller nova e solteira que vivía na casa do pai, ou unha muller que estaba a piques de casar ou que xa o fixo, non estaba obrigada a cumprir a súa promesa se o pai ou o esposo (segundo fóra o caso), a desaprobaba. Esta desaprobación debía ser expresada o mesmo día en que se decatou da promesa, ou doutro xeito cargaría coa culpa polo seu incumprimento. As promesas dunha viúva ou divorciada creaban unha obrigación.
O ataque aos midianitas foi levado a cabo por doce mil guerreiros israelitas, mil por cada tribo. Ían acompañados por Pinjás, quen levou consigo as vasijas sacras e as trompetas para chamar á batalla. Durante a guerra foi matado todo midianita home, ata os cinco reis de Midián e Bilam Ben Beor. Os vencedores tomaron ás mulleres, os nenos, o gando e outras posesións dos midianitas como botín. Con todo, Moshé amoestounos por deixar con vida ás mulleres, que foran a causa da praga sobre os b´nei Israel. Os soldados, habéndose tornado impuros polo seu contacto cos mortos, recibiron orde de permanecer fose do campamento durante sete días a fin de someterse á cerimonia de purificación. Todas as súas vestimentas e utensilios foron limpados de acordo coas regras establecidas por Elazar, o Cohén Gadol (sumo sacerdote), que as aprendeu de Moshé. O botín foi dividido logo en partes iguais entre os que foran á guerra, por unha banda, e os restantes polo outro. Os soldados achegaron un quingentésimo do seu botín para os cohanim, mentres que os non combatentes deron un quincuaxésimo do seu parte aos leviím. Os guerreiros que regresaban, agradecidos por non caer na batalla, fixeron unha ofrenda voluntaria ao Mishcán, consistente en ornamentos de ouro dos cales apoderáronse.
As tribos de Reuvén e Gad posuían grandes rabaños de gando e pediron permiso para establecerse na terra de pasturas de Guilad, ao leste do Jordán. Ao principio Moshé desaprobó este plan. O temía que se estas dúas tribos quedaban atrás durante a conquista de Canaán, as outras tribos poderían desanimarse. Con todo, cando os reuvenitas e gaditas explicaron que tiñan a intención de cruzar o Jordán e loitar xunto cos seus compañeiros xudeus mentres as súas familias permanecían en Guilad, Moshé cambiou de opinión e encargou a Iehoshúa que se asegurase de que esa promesa fose cumprida. Doutro xeito, estas tribos perderían o dereito a todo reclamo sobre o seu asentamento en Guilad.

Resumo da Parashá Maséi

Moshé rexistrou o itinerario dos b´nei Israel a través do deserto desde o momento en que abandonaron Exipto ata a súa chegada ás chairas de Moav. En total, os israelitas acamparan en corenta e dous lugares distintos durante os seus corenta anos de deambular.
Logo de expulsar aos habitantes de Canaán, o pobo recibiu a orde de destruír todo vestixio de idolatría nese territorio. A terra sería distribuída por lotes dean proporción á cantidade de membros de cada tribo. Foron designados dez dirixentes, un para cada unha das tribos respectivas. A eles, juntamente con Iehoshúa e Elazar, o Cohén Gadol, confióuselles a adxudicación equitativa da terra. Os leviím non recibiron ningún territorio. En lugar diso outorgáronselles corenta e oito cidades a ambos os dous lados do Jordán.
Seis delas, tres a cada lado deste río, foron instituidas como arei miklat ("cidades de refuxio"), ademais das outras corenta e dous menores. Elas servirían de asilo para calquera persoa que matase a outra accidentalmente, permitíndolle escapar á acción vengadora dos parentes do morto. Logo dun asasinato accidental, o que o perpetrou podía fuxir a esas cidades de refuxio, onde sería levado ante un tribunal. Se os xuíces decidían que se trataba dun caso de asasinato intencional, a persoa sería entregada ao vengador da vítima (un parente próximo). Por outra banda, calquera que cometese un asasinato premeditado sería executado. Así mesmo, se o crime non fora premeditado e non tiña intención maligna, o que o perpetrou tería que permanecer na cidade de refuxio ata a morte do Cohén Gadol. Ata un asasinato intencional non podía ser condenado á morte amenos que houbese dúas testemuñas que incriminasen ao asasino. A sentenza de morte por asasinato premeditado non podía ser conmutada por medio do pago de diñeiro, nin tampouco podía o asasino por accidente librarse do exilio na cidade de refuxio con ese subterfugio.
Os dirixentes da familia de Guilad, da tribo de Menashé, expuxeron o problema da terra herdada por fillas, talles como as de Tz´lofjad. Se estas fillas casaban con membros doutras tribos, as súas propiedades perderíanse para a súa tribo orixinal e pasarían ás novas. Isto conduciría á redución das posesións da tribo á que pertencesen as mulleres. O problema foi resolto coa decisión de que en tales casos, a herdeira debían casar cun membro da tribo do seu pai. Isto é o que ocorreu, de feito, no caso das fillas de Tz´lofjad, que casaron cos seus propios curmáns, pero esta norma aplícase soamente a aquela xeración
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Lilmod ULelamed

miércoles, 12 de julio de 2017

Pinjas (Bamidbar 25:10 -30:1)



Como recompensa por el celo puesto en la defensa del honor de Hashem, Pinjás, recibió la promesa de que la kehuná (sacerdocio) sería retenida por sus descendientes. 
Los israelitas recibieron orden de prepararse para una guerra ofensiva contra los midianitas, quienes habían sido responsables de su degradación. Antes que esto ocurriera, Moshé y Elazar recibieron instrucciones de realizar un nuevo censo de la población (el anterior había sido hecho treinte y ocho años antes). Ahora que la conquista de Canaán estaba a la vista, era imprescindible que Moshe constatara no sólo el número de hombres capacitados y disponibles para la guerra, sino también de integrantes de cada tribu. Esto resultaba necesario como base para la justa división de la Tierra Prometida entre las tribus. La cantidad total de israelitas varones mayores de veinte años, es decir, sujetos a servicio militar, ascendió a seiscientos siete mil setecientos treinta. La extensión de la tierra a adjudicar a cada tribu debía ser proporcional a la cantidad de sus miembros y su ubicación geográfica sería resuelta por sorteo. Los leviím, que no participaban en la división de la tierra, fueron contados separadamente..
Tz"lofjad, miembro de la tribu de Menashé, había muerto en el desierto, dejando cinco hijas, pero ningún varón. Surgió entonces la cuestión de si las cinco hijas podían recibir la herencia del padre; de no ser así, la porción de tierra que hubiera recibido Tz"lofjad pasaría a otras manos. El caso fue llevado ante Moshé, quien lo sometió a la consideración de D´s. El dictamen final fue que si una persona no dejaba hijos, sus hijas tenían derecho a la herencia. Además, si alguien moría sin dejar descendencia, su propiedad pasaría a sus hermanos sobrevivientes o, si no lo había, a su pariente más cercano. De este modo se estableció el principio de que el título sobre la tierra debía permanecer dentro de la familia. 
Hashem ordenó a Moshé que ascendiera a la montaña de Avarim, desde donde podía ver la Tierra Prometida. Sabiendo que estaba próximo el fin de sus días, Moshé manifestó preocupación por el bienestar del pueblo en el futuro y solicitó que fuera nombrado su sucesor. D´s respondió que Iehoshúa Ben Nun asumiría el liderazgo. Moshé debía colocar sus manos sobre él para simbolizar la transferencia de autoridad. pero , a diferencia de Moshé, que había recibido instrucciones directamente del Todopoderoso, Iehoshúa sería guiado por Elazar, el Sumo Sacerdote, quien a su vez consultaría al Altísimo por medio de los Urim y Tumim.
Se recordó al pueblo que debería continuar ofrendando sus sacrificios cuando entrara en Canaán. En consecuencia, fue dada una descripción detallada de los sacrificios públicos matutinos y vespertinos, además de los correspondientes a las distintas festividades.


GALEGO



Como recompensa polo celo posto na defensa da honra de Hashem, Pinjás, recibiu a promesa de que a kehuná (sacerdocio) sería retida polos seus descendentes. 
Os israelitas recibiron orde de prepararse para unha guerra ofensiva contra os midianitas, quen foran responsables da súa degradación. Antes que isto ocorrese, Moshé e Elazar recibiron instrucións de realizar un novo censo da poboación (o anterior fora feito treinte e oito anos antes). Agora que a conquista de Canaán estaba á vista, era imprescindible que Moshe constatase non só o número de homes capacitados e dispoñibles para a guerra, senón tamén de integrantes de cada tribo. Isto resultaba necesario como base para a xusta división da Terra Prometida entre as tribos. A cantidade total de israelitas homes maiores de vinte anos, é dicir, suxeitos a servizo militar, ascendeu a seiscentos sete mil setecentos trinta. A extensión da terra a adxudicar a cada tribo debía ser proporcional á cantidade dos seus membros e a súa localización xeográfica sería resolta por sorteo. Os leviím, que non participaban na división da terra, foron contados separadamente..
Tz"lofjad, membro da tribo de Menashé, morrera no deserto, deixando cinco fillas, pero ningún home. Xurdiu entón a cuestión de se as cinco fillas podían recibir a herdanza do pai; de non ser así, a porción de terra que recibise Tz"lofjad pasaría a outras mans. O caso foi levado ante Moshé, quen o someteu á consideración de D´s. O ditame final foi que se unha persoa non deixaba fillos, as súas fillas tiñan dereito á herdanza. Ademais, se alguén morría sen deixar descendencia, a súa propiedade pasaría aos seus irmáns sobrevivientes ou, se non o había, ao seu parente máis próximo. Deste xeito estableceuse o principio de que o título sobre a terra debía permanecer dentro da familia. 
Hashem ordenou a Moshé que ascendese á montaña de Avarim, desde onde podía ver a Terra Prometida. Sabendo que estaba próximo o fin dos seus días, Moshé manifestou preocupación polo benestar do pobo no futuro e solicitou que fose nomeado o seu sucesor. D´s respondeu que Iehoshúa Ben Nun asumiría o liderado. Moshé debía colocar as súas mans sobre el para simbolizar a transferencia de autoridade. pero , a diferenza de Moshé, que recibira instrucións directamente do Todopoderoso, Iehoshúa sería guiado por Elazar, o Sumo Sacerdote, quen á súa vez consultaría ao Altísimo por medio dos Urim e Tumim.
Recordouse ao pobo que debería continuar ofrendando os seus sacrificios cando entrase en Canaán. En consecuencia, foi dada unha descrición detallada dos sacrificios públicos matutinos e vespertinos, ademais dos correspondentes ás distintas festividades

Lilmod ULelamed

jueves, 6 de julio de 2017

Balak (Bamidbar 22:2 -25:9)


Balak, rey de Moav, vió con angustia la victoria de los israelitas sobre los emoritas. Temiendo una invasión a su propio reino, concertó una alianza con sus antiguos enemigos, los midianitas. Luego envió mensajeros a Bilam, de Petor, un famoso hechicero, para solicitarle que maldijera a los israelitas. Bilam pidió a la delegación que se quedara con él toda la noche para darle tiempo de consultar a D´s si podía cumplir con el pedido. Durante la noche fue advertido por el Señor que no fuera con los enviados, de modo que los envió de regreso.
Pensando que una invitación más tentadora resultaría efectiva, Balak envió una segunda delegación, más numerosa y de mayor prestigio, que ofreció a Bilam grandes honores y recompensas si cooperaba. El hechicero, obviamente motivado por su codicia personal, le pidió que permanecieran con él hasta que pudiera recibir nuevamente las instrucciones de Hashem.
Esta vez recibió autorización para ir, pero a condición de que hablara solamente como el Señor le indicara. Balak encontró a Bilam en la orilla del Río Arnón y lo llevó a una ciudad cercana para asistir a una fiesta en su honor. Al Dia siguiente llevó a Bilam a una colina sagrada para los adoradores del Baal, desde donde podía ver parte del campamento israelita. Después, Bilam y Balak sacrificaron un carnero y un buey en cada uno de los siete altares, y Bilam le dijo a Balak que permaneciera cerca de al ofrenda ardiente mientras él se retiraba para consultar a D´s. A su regreso pronunció su primer discurso: "¿Por qué he de maldecir yo al que D´s no maldijo?", preguntó. "...He aquí un pueblo que habitará solitario y no será considerado entre las naciones".
Disgustado por la inesperada alabanza que hizo Bilam de los israelitas, Balak lo llevó a la cima del monte Pisgá esperando resultados diferentes. Pero una vez más Bilam decepcionó a Balak al declarar que Hashem no quebraría Su promesa de bendecir a Israel y que ningún tipo de magia prevalecería sobre ese pueblo. Balak, desesperado, pidió a Bilam que desistiera de maldecir o bendecir a los israelitas. Antes de partir, sin embargo, Bilam predijo la soberanía de Israel y la condena de Moav, Edom, Amalek y demás enemigos del pueblo judío.
Luego, los israelitas acamparon en Shitim. Allí, las mujeres paganas de Moav, aconsejadas por Bilam, tentaron a los israelitas a unirse a ellas en al adoración de Baal  y participar en una orgía idolátrica e inmoral. Moshe sentenció a muerte a los pecadores y una plaga se difundió entre la congregación. Pinjas, el hijo de Elazar, el Cohén Gadol, presenció un acto flagrante de inmoralidad entre un israelita y una mujer midianita. Defendiendo fanáticamente las leyes del Señor, ejecutó a ambos pecadores. La plaga cesó sólo después que hubieron perecido veinticuatro mil miembros de la congregación.


G  A  L  E  G  O

Balak, rei de Moav, vió con angustia a vitoria dos israelitas sobre os emoritas. Temendo unha invasión ao seu propio reino, concertou unha alianza cos seus antigos inimigos, os midianitas. Logo enviou mensajeros a Bilam, de Petor, un famoso feiticeiro, para solicitarlle que maldixese aos israelitas. Bilam pediu á delegación que se quedase con el toda a noite para darlle tempo de consultar a D´s si podía cumprir co pedido. Durante a noite foi advertido polo Señor que non fóra cos enviados, de modo que os enviou de regreso.
Pensando que unha invitación máis tentadora resultaría efectiva, Balak enviou unha segunda delegación, máis numerosa e de maior prestixio, que ofreceu a Bilam grandes honores e recompensas si cooperaba. O feiticeiro, obviamente motivado pola súa cobiza persoal, pediulle que permanecesen con el ata que puidese recibir nuevamente as instrucións de Hashem.
Esta vez recibiu autorización para ir, pero a condición de que falase soamente como o Señor indicáselle. Balak atopou a Bilam na beira do Río Arnón e levouno a unha cidade próxima para asistir a unha festa no seu honor. Ao Dia seguinte levou a Bilam a un outeiro sagrado para os adoradores do Baal, desde onde podía ver parte do campamento israelita. Despois, Bilam e Balak sacrificaron un carnero e un buey en cada un dos sete altares, e Bilam díxolle a Balak que permanecese preto da o ofrenda ardente mentres el retirábase para consultar a D´s. Ao seu regreso pronunciou o seu primeiro discurso: "Por que hei de maldicir eu ao que D´s non maldixo?", preguntou. "...Velaquí un pobo que habitará solitario e non será considerado entre as nacións".
Disgustado pola inesperada alabanza que fixo Bilam dos israelitas, Balak levouno á cima do monte Pisgá esperando resultados diferentes. Pero unha vez máis Bilam decepcionó a Balak ao declarar que Hashem non crebaría A súa promesa de bendicir a Israel e que ningún tipo de maxia prevalecería sobre ese pobo. Balak, desesperado, pediu a Bilam que desistise de maldicir ou bendicir aos israelitas. Antes de partir, con todo, Bilam predijo a soberanía de Israel e a condena de Moav, Edom, Amalek e demais inimigos do pobo xudeu.
Logo, os israelitas acamparon en Shitim. Alí, as mulleres paganas de Moav, aconselladas por Bilam, tentaron aos israelitas a unirse a elas na o adoración de Baal e participar nunha orxía idolátrica e inmoral. Moshe sentenciou a matar aos pecadores e unha praga difundiuse entre a congregación. Pinjas, o fillo de Elazar, o Cohén Gadol, presenciou un acto flagrante de inmoralidad entre un israelita e unha muller midianita. Defendendo fanáticamente as leis do Señor, executou a ambos pecadores. A praga cesou só despois que houberon perecido vinte e catro mil membros da congregación.

viernes, 30 de junio de 2017

Jukat (Bamidbar 19:1 -22:1)


Una ceremonia especial de purificación fue establecida para aquellos que habían tocado un cadáver o habían estado bajo el mismo techo. Como parte de los ritos fue sacrificada una pará adumá (vaca roja) sin defectos fuera del campamento, y quemada junto con madera de cedro, hisopo y un hilo escarlata. Sus cenizas fueron mezcladas con agua de una corriente y salpicadas sobre la persona impura en el tercero y el séptimo día de su impureza. Al finalizar este último, después de haberse lavado las ropas y sumergido en un mikvé, la persona afectada podía participar nuevamente en el culto del Santuario.
Durante treinta y ocho años los israelitas erraron por el desierto y en ese tiempo murieron todos los miembros de la generación mayor de entre veinte y sesenta años, con excepción de Iehoshua y Calev. A comienzos del cuadragésimo año del éxodo, el resto de la población regresó a Kadesh. Fue allí donde murió Miriam, la hermana de Moshé y Aharón.
A su muerte dejó de fluir el agua del pozo que había acompañado milagrosamente a los israelitas. El pueblo comenzó a murmurar nuevamente contra Moshé por la falta de agua. Hashem dijo a Moshé y Aharón que le hablaran a cierta roca, de la cual fluiría agua suficiente para satisfacer a todos. Pero Moshé estaba tan disgustado por la constante falta de respeto del pueblo que golpeó impacientemente la roca en lugar de hablarle. Por no haber cumplido las instrucciones de D´s y haberlo deshonrado delante del pueblo, no se permitió a ninguno de los dos hermanos entrar en Tierra Santa.
Se instruyó entonces a la gente a fin de que se preparara para las etapas finales de su largo viaje. La única ruta disponible para ellos se extendía a través de la tierra de Edom, al sur del Mar muerto. Moshé envió mensajeros al rey de Edom solicitando permiso para atravesar su territorio y ofreciendo pagar por el agua que el pueblo y el ganado pudieran beber. El rey no sólo se rehusó, sino que además les obstruyó el paso ubicando una fuerza armada. En consecuencia, los israelitas se vieron obligados a hacer un rodeo por el camino de las fronteras sureñas de Edom. Cuando la congregación llegó al monte Hor, Aharón murió y fue sepultado allí. Moshé designó a su hijo Elazar como Cohén Gadol (sumo sacerdote)
Después de rechazar exitosamente un ataque del rey canaanita de Arad, los fatigados israelitas se quejaron amargamente de la falta de agua y alimento. Consiguientemente, fueron castigados con una plaga causada por las mordeduras fatales de feroces serpientes. Cuando el pueblo admitió su error, Moshé ubicó una serpiente de bronce sobre una vara. Quienquiera que la mirara se curaría.
La congregación que había deambulado por el sur, el este y luego el norte, pasando por las tierras de Edom y Moav, se detuvo cuando llegó al río Arnón, la frontera entre Moav al sur y Emor al norte.
Sijón, rey de Emor, no quiso permitir que los israelitas pasaran por su tierra y lanzó su ejército contra ellos. Empero, con la ayuda de Hashem, la batalla terminó con la derrota total de los emoritas. Volviendo hacia el norte, a las fértiles tierras de Guilad y Bashán, los israelitas derrotaron la resistencia de Og, rey de Bashán, y tomaron posesión de su territorio. La tierra al este del Jordán había sido conquistada y los israelitas acamparon finalmente en la frontera de Moav, frente a Jericó.
Lilmod ULelamed


G  A  L  E  G  O

Unha cerimonia especial de purificación foi establecida para aqueles que tocaran un cadáver ou habían estado baixo o mesmo teito. Como parte dos ritos foi sacrificada unha pará adumá (vaca vermella) sen defectos fose do campamento, e queimada xunto con madeira de cedro, hisopo e un fío escarlata. As súas cinzas foron mesturadas con auga dunha corrente e salpicadas sobre a persoa impura no terceiro e o sétimo día do seu impureza. Ao finalizar este último, logo de haberse lavado as roupas e mergullado nun mikvé, a persoa afectada podía participar nuevamente no culto do Santuario.
Durante trinta e oito anos os israelitas erraron polo deserto e nese tempo morreron todos os membros da xeración maior de entre vinte e sesenta anos, con excepción de Iehoshua e Calev. A comezos do cuadraxésimo ano do éxodo, o resto da poboación regresou a Kadesh. Foi alí onde morreu Miriam, a irmá de Moshé e Aharón.
Á súa morte deixou de fluír a auga do pozo que acompañara milagrosamente aos israelitas. O pobo comezou a murmurar nuevamente contra Moshé pola falta de auga. Hashem dixo a Moshé e Aharón que lle falasen a certa roca, da cal fluiría auga suficiente para satisfacer a todos. Pero Moshé estaba tan disgustado pola constante falta de respecto do pobo que golpeou impacientemente a roca en lugar de falarlle. Por non cumprir as instrucións de D´s e habelo deshonrado diante do pobo, non se permitiu a ningún dos dous irmáns entrar en Terra Santa.
Instruír entón á xente a fin de que se preparase para as etapas finais da súa longa viaxe. A única ruta dispoñible para eles estendíase a través da terra de Edom, ao sur do Mar morto. Moshé enviou mensajeros ao rei de Edom solicitando permiso para atravesar o seu territorio e ofrecendo pagar polo auga que o pobo e o gando puidesen beber. O rei non só se rehusó, senón que ademais lles obstruyó o paso situando unha forza armada. En consecuencia, os israelitas víronse obrigados a facer un rodeo polo camiño das fronteiras sureñas de Edom. Cando a congregación chegou ao monte Hor, Aharón morreu e foi sepultado alí. Moshé designou ao seu fillo Elazar como Cohén Gadol (sumo sacerdote)
Logo de rexeitar exitosamente un ataque do rei canaanita de Arade, os fatigados israelitas queixáronse amargamente da falta de auga e alimento. Consiguientemente, foron castigados cunha praga causada polas mordeduras fatais de feroces serpes. Cando o pobo admitiu o seu erro, Moshé situou unha serpe de bronce sobre unha vara. Quenquera que a mirase curaríase.
A congregación que deambulara polo sur, o leste e logo o norte, pasando polas terras de Edom e Moav, detívose cando chegou ao río Arnón, a fronteira entre Moav ao sur e Emor ao norte.
Sijón, rei de Emor, non quixo permitir que os israelitas pasasen pola súa terra e lanzou o seu exército contra eles. Emporiso, coa axuda de Hashem, a batalla terminou coa derrota total dos emoritas. Volvendo cara ao norte, ás fértiles terras de Guilad e Bashán, os israelitas derrotaron a resistencia de Og, rei de Bashán, e tomaron posesión do seu territorio. A terra ao leste do Jordán fora conquistada e os israelitas acamparon finalmente na fronteira de Moav, fronte a Jericó.
Lilmod ULelamed